Me encanta descubrir las raíces de las cosas, ir hasta el fondo, una especie de niño rompe-pelotas que pregunta siempre “¿y por qué esto es así?”. Y aún cuando tuviese la respuesta volvería al ¿y por qué? En fin, ni se por qué les cuento esto. Lo que quería exponer era una fotografía y una tradición. En Cataluña es una antigua costumbre poner en los pesebres (Belén para los españoles) una figura de una persona defecando: el Caganer. Y allí surge mi niño preguntón: ¿y por qué?. Pues no se sabe con exactitud cual es la razón para colocar una figura defecando pero se cree, o se dice, que el caganer fertiliza la tierra con sus heces, por lo que se le considera un símbolo de prosperidad y buena suerte para el año siguiente. Nota: esta tradición está aceptada plenamente por la Iglesia.
¡Me encantó! A todos nos gustan los símbolos y más aún cuando son buenos augurios para los tiempos venideros.
Y ahora viene la relación con el título de esta entrada. Una figura, pequeña, quizás medio escondida entre las demás figuritas del pesebre no sobresale como la atracción principal y hasta puede pasar desapercibida, pero una figura de aproximadamente seis(6) metros de altura con una materia fecal del tamaño de un barril de 50 litros (o más) me hace pensar si el tamaño de verdad importa.
Saquen sus propias reflexiones.

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